Un oso mágico

Capítulo 1

El Oso que nadie veía.

La niña miraba fijamente por la ventana que daba al jardin, su mamá no comprendía que sucedía y pensaba extrañada, que podría llamar la atención de su hija, ¿Un bicho? ¿Un pajarillo? Quizas algun extraño animal se había colado por la reja y eso mantenía a su hija entretenida...

Por fin decidió cerciorarse...
-Que ves con tanta atención hija?
-Un oso, contestó la niña sin dejar de mirar a la ventana
-Un oso!!! Cielo santo! Alejate de la ventana!
-Pero es solo un oso chiquito!
La mamá corrió hacia ella con nervios y dessperación, jaló a la niña y miró con miedo por la ventana.

-Ahí no hay ningun oso, porque me has mentido?
-No te he mentido, mira atentamente, es un oso pequeño y está ahí paradito mirando hacia la ventana.

Cuando la mamá se acercó por segunda ocasión a la ventana, ya fuera por duda o por precaución, no vió nada, sólo notó que una brisa movió de pronto las hojas del árbol con fuerza

-No veo ningun oso, dijo la mamá, creo que me estás mintiendo
-No, mamá, el osito corrió hacia esas ramas porque se asustó, ¿Cómo es que no lo viste?
La mamá recordaba que las hojas se habían movido de pronto, pero ella pensó que había sido por la fuerza del viento.
Entonces, con desconfianza se asomó de nuevo.
-No lo veo
-Sigue escondido, yo creo que esta tan asustado que ya no va a salir, tal vez le das miedo porque estás muy grande.

La mamá pensó en la lógica de las razones de su hija, y, aunque no le creía del todo, parecía que su idea era demasiado real como para hacerse la desentendida.

-Bueno, bueno, vamos a comer...
Comenzaron a comer, la sopa, el guisado y la ensalada, el postre, entonces la niña, que había comido muy bien , le pidió a su mamá una fruta más.
-Oh, que bueno que comiste tan bien y que quieres otra fruta. Toma
La niña tomó la fruta y la guardo en la bolsa de su chamarra.
-¿Porque la guardas? ¿Es que la piensas comer despues?
-No mamá, se la voy a dar al osito.

La mamá se sintió un poco molesta de escuchar de nuevo hablar del oso, un oso que seguramente no existía y que sólo estaba en la imaginación de la niña, pero no dijo nada más para no entrar en una discusión, a fin de cuentas era sólo una ilusión de niños. Luego miró a su hija acercarse a la puerta del jardín, la observo siguiéndola de cerca, no fuera que realmente hubiese un animal afuera y atacara a su hija. De pronto vio como algo se movía entre los arbustos, pero no alcanzó a notar que era, rápidamente tomó la escoba y corrió a su hija, que ya traía la fruta en la mano, la abrazó y la metió en la casa. en la prisa la fruta cayó al suelo.
-Dime la verdad, hija, ¿Eso que está alla afuera es un animal?
-Es un osito Mamá, ya te lo he dicho.
-Pero eso es imposible, no hay zoológicos cerca, no vivimos cerca de un bosque y tampoco ha venido algún circo a la ciudad. Será mejor que llamé a la policía.
-No mamá, los policías son malos con los animalitos, tal vez hasta lo quieran matar!
-Bueno, entonces llamaremos a los bomberos ¿Esta bien?
- Pero que no lo maltraten- djo la niña.

La niña se quedó mirando por un rato por la ventana y le contaba a su mamá lo que el oso hacía, mientras llegaban los bomberos.
Mira, tiene miedo de acercarse, está jugando con la pelota de playa, esta tomando agua... se va a comer la fruta.
Entonces se oyó una sirena a lo lejos, los bomberos habían llegado, atravesaron el jardín y tocaron a la puerta de la casa, la mamá les explicó todo.
- Muy bien, no se preocupe, sea lo que sea, ahora mismo lo buscaremos, comenzaron a buscar en el jardín, la niña les pidió que no le hicieran daño y ellos prometieron que tendrían mucho cuidado de no hacerlo, le pidieron que explicara como era este oso y ella comenzó a describirlo, los bomberos dudaron de la veracidad de las palabras de la niña, aun asi se pusieron a trabajar.

Tardarían unas 3 horas en revisar todos los posibles escondites en toda la manzana, la gente se asomaba por la ventana de sus casas al ver tanto movimiento.
Muchos salieron a ver que sucedía, una señora se acercó llevando de la mano a su hijo.
-¿Que sucede?- preguntó.
Dicen que hay un animal suelto por este barrio, pero ya hemos buscado por todos lados y no hay ningún animal extraño, a parte de los pajaros, los gatos y los perros
-Yo vi un osito ayer- dijo el niño.
Los bomberos se sorprendieron, ellos sabían que era mentira, pero el niño tambien lo había visto, algo que resultaba muy extraño...
-¿Dónde lo viste? - pregunto uno de los bomberos.
En el jardín de mi casa, estaba jugando con el agua de la cubeta que tenía mi mamá afuera, luego se veía que tenía hambre, así que le di un pan y se lo comió.
El misterio resultaba más sorprendente, nadie más que un par de niños había visto al oso, los bomberos comenzaron a indagar en las casas vecinas preguntando si había notado algo extraño o fuera de lo común.
En todos los casos era lo mismo, un oso que aparecía en el jardín de la casa y sólo lo habían visto los niños, como era demasiado elaborado para ser una invención infantil, los bomberos solicitaron ayuda a la gente del zoológico, algunos domadores y a la policía.
A medianoche eso parecía un carnaval. Todos los adultos se encontraban en la calle buscando a un oso feroz, grande y malo que estaba asustando a sus hijos y poniendo en riesgo a sus familias.
En una casa, dos hermanitos estaban preocupados por el osito, se sentían tristes, porque algo le podría pasar y se abrazaban tratando de consolarse entre ellos.
-No se preocupen- dijo su abuelito que los estaba cuidando. -No lo podrán encontrar, terminarán por aburrirse y se irán a sus casas, pensando que el osito ya se fué y que ya no hay problema, así son los adultos.

En efecto, ya por la madrugada, todos estaban cansados y aburridos, cada uno se fue retirando a dormir, hasta que todos se habían marchado ya.
Los niños dormían en sus casas todos soñando con el osito... Y es que este oso no era como cualquier otro, parecía sacado de un cuento, era simpático, gordito y tenía una hermosa sonrisa y una manera de moverse y caminar que lo hacía particularmente agradable.

Continua la semana próxima