Los cuentos del Tío Oso


Osi Bobi y las Aves
Un día Osi Bobi paseaba por el bosque cuando le llegó el sueño, se recostó en la hierba seca haciendo una mullida camita con las hojas y ahi se quedó dormido.
Poco tiempo pasó para que un chorlito que volaba por ah
í, se diera cuenta de que Osi Bobi se había recostado en el árbol en que estaba colocado su nido.
Muy molesto comenzo a chiflar y cantar, luego a gritar, pero Osi Bobi no se despertaba, al ver lo inútil de sus intentos comenzó a picotear a Osi Bobi en la panza.
Pero cada vez que ella picoteaba, la panza de Osi Bobi le rebotaba el pico.
Comenzó a graznar con deseperación y otras aves acudieron en su ayuda.
-¿Que pasa?- dijo una paloma
-Este Oso se quiere comer mis huevos que tengo en el nido ahi arriba en el árbol- contestó el chorlito
-Yo no veo nada malo en este osezno, está dormido- dijo un pato.
-AHHHH, pero ustedes no saben de lo que es capaz este animal!- contestó el chorlito
-La semana pasada se comió un avestruz con todo y huevos!!!-
-Cielo santo!!- exclamó una gallina.
-Eso es terrible- dijeron todas, menos el buho, que observaba todo desde la rama del árbol donde estaba recargado el oso.
-Tenemos que hacerlo huir, en este árbol hay muchos nidos, no podemos permitir que este malvado oso se coma nuestros hijitos.-
Y diciendo ésto todas las aves comenzaron a graznar a chirriar y a hacer mucho ruido con sus alas y sus patas, una tomó una piedra y se la aventó en la cabeza al Oso.
Pero no se preocupen, porque era una piedrita, pero fue suficiente el escándalo, Osi Bobi despertó.
Al ver su tamaño, las aves sintieron miedo, pero se armaron de valor y comenzaron a gritarle.
El Oso, aun adormilado las miró a todas, ellas se quedaron calladas y entonces Osi Bobi abrió la boca de una forma que todas las aves se quedaron frías.
-AAAAAAAAUUUUUUUUUUUHHHHHHHHHHHHMMMMMMM!!!!- bostezó Osi Bobi.
-AYYYYYY!!!- gritaron todas y huyeron despavoridas, todas volaron por todas direcciones, todas menos el buho, que seguía observando todo desde la rama del árbol.
En su loca huída, el chorlito y la cocona chocaron y se quedaron desmayadas, el pato le pegó con su ala a uno de los nidos, perdió el vuelo y cayó.
La gallina, por voltear a ver al oso chocó contra un árbol y también se desmayó, por último, la paloma se quedó atorada en unas ramas.
-¿Que pasa?- preguntó Osi Bobi.
-Estas aves locas que tienen miedo de un osezno- dijo el buho.
-Y es muy feroz ese osezno?- preguntó Osi Bobi con un poco de temor.
-Para nada dijo el buho- más bien me parece simpático e inocente.
-Ah... que alivio- respondíó Osi Bobi- Pero ahora estos pajarillos estan lastimados, bueno, ya que no podré dormir más, los ayudaré.
Y diciendo esto comenzó a levantar a los pajarillos uno por uno y los acostó en la que había sido su camita.
Levantó al gorrión y a la cocona, ayudó al pato a desatorar su ala y a la paloma, que de la impresión también se desmayó.
Llevó a la gallina junto con las otras aves y al chorlito lo devolvió al nido y con mucho cuidado subió el nido al árbol, donde estaba.
El buho tomaba fotos de cada una de estas acciones, para demostrar lo tontas que fueron las aves al juzgar al oso solo porque era diferente.
Cuando las aves despertaron, Osi Bobi ya se había ido, pero el buho se encargó de mostrarles las fotos para que tuvieran vergüenza y jamás hicieran lo mismo.
Desde ese día las aves tambien son amigas de Osi Bobi.
Siguiente cuento