
Es innegable que la repostería es básica en todo cheff, gracias a ella se preparan tartas, galletas y pasteles que hacen de corolario al final del menú. Los pasteles han acompañado al hombre, primero como parte de las celebraciones y luego como "regalo" a los visitantes por parte de su anfitrión.
Hasta el día de hoy la repostería fina sigue siendo indispensable en toda celebración social importante, así tenemos la tarta de bodas, de 15 años, de cumpleaños simplemente y procuramos también cuando tenemos invitados y les servimos un café, invitarles un trozo de pastel.
Ya sea de chocolate, vainilla, con fresas, con crema batida, chantilly o merengue, adornado al estilo barroco o de manera modernista y simple, el pastel siempre será sinónimo de celebración y alegría.